Una imagen y 1000 palabras para la reflexión

Aunque muchas veces simplifiquemos la idea de que un libro solo implica conocimiento en esa  lengua, mediante esta fotopretendo representar muchos aspectos relacionados con las lenguas, que van desde el conocimiento y la curiosidad hasta el entretenimiento, la pasión y/o hábito o el desarrollo personal de una persona.

Para empezar, la curiosidad. En general, las personas son curiosas por naturaleza, y eso nos lleva a que, al estar con libros (biblioteca, librería, club, café-librería…), nos llamen la atención aspectos específicos (portada, título, color, lengua, haber oído de él…). En ese momento nos atraen y, sean del/de los tema/s que sea/n, solemos intentar descifrar acerca de él/ellos. Luego el precio y el argumento pueden interesarnos y decidimos comprarlo/s, pero no por ello acabemos leyéndolo/s en casa. Nuestra curiosidad la que nos ha llevado a comprarlo/s.

Este punto se relaciona con mi visión de la enseñanza de lenguas extranjeras ya que, como maestro, debo dar herramientas que ayuden a los alumnos a mejorar la comprensión (una de las mejores maneras de captar y absorber conocimientos es leyendo y, luego, mediante la escritura o la interacción/exposición oral, expresar ideas). Este apartado ha sido comentado por Leonardo, Rosalía y Leticia, cuando comentan que mi foto puede aportar también fascinación, a transmitir por el profesor, que la enseñanza de la lengua debe empezar por uno mismo o que, si el chico es curioso por lo que ve,se puede dar cuenta de momentos de crecimiento y aprendizaje que puede tener a través de esos recursos. Coincido con ellos y valoro que, a mayor enseñanza y conocimiento de lenguas diferentes, mayor número de recursos a abarcar.

Lo mismo podría decirse sobre el entretenimiento, relacionado con pasión y hábito. A menudo leer, aprender, meternos en la historia y vivirla permite desarrollar la imaginación y creatividad, abre la puerta a vocabulario que de otra manera no conoceríamos ni practicaríamos, proporciona información sobre temas diversos relacionados con el libro y cultiva una pasión que necesitamos satisfacer.

Desde mi punto de vista, si se fomenta la lectura y recomiendan libros por temáticas (que atraigan a alumnos – para ello deben conocerse) o por niveles, se está siendo partícipe del posible progreso cognitivo de dichos alumnos en cuanto a vocabulario, comprensión… Como comentan Leonardo, Maria Karina, Juan y Johan Fabián, es el profesor quien debe o posiblemente haya transmitido la pasión por los libros y las palabras o haya hecho posible adquirir (o indicado donde hacerlo) esos recursos. Mediante ello, ha podido despertar sentimientos contrapuestos en el alumno, de admiración, disfrute y conocimiento de lo desconocido, mientras aprende una lengua, y de todo lo que no está apreciando y descubriendo acerca de otras lenguas.

El desarrollo personal está relacionado con la motivación, la implicación personal, el tiempo disponible y las perspectivas de futuro. Aunque haya personas que se formen o estudien por el placer de aprender, el desarrollarse viene dado por la necesidad de mejorar a nivel profesional/laboral (a mayor formación, estudios e idiomas, mejores perspectivas y salarios), por la motivación e implicación personal (ya que aumentan las posibilidades de obtener un mejor resultado) y del tiempo. La concepción de tiempo es relativa, debido a que existen personas que aprovechan el poco que tienen y otras que lo desaprovechan, aunque tengan muchísimo. No obstante, es un factor a considerar ya que cada persona sabe y tiene sus prioridades y actúa según estas. Las lenguas son ventanas al mundo y su enseñanza es una estrategia para conocer países, culturas, personas y trabajos diferentes. Por ello el profesor debe hacer entender a sus alumnos acerca de su importancia, en el momento actual y para su futuro. Los alumnos no suelen ser conscientes, pero el profesor, por experiencia personal y profesional debe ser responsable de hacer partícipe a sus alumnos de sus propios progresos.Acerca de esta idea han incidido Maria Karina, Rosalía y Juan, comentando que es tarea del profesor convertirse en motivador, que provoque la búsqueda de más materiales acerca de esa temática específica. Habiendo o no conseguido esto, puesto que puede ser la propia temática la que llame la atención del alumno, también la enseñanza y el aprendizaje de lenguas debe partir de la propia motivación del alumno (principal interesado en ese conocimiento).

Finalmente, está el conocimiento. Un medio de comunicación, un libro de literatura o uno de formación (los dos últimos van a ser mayoría en las clases de ELE), el que utilicemos, nos va a formar.

El medio de comunicación, en el formato y medio utilizados, nos permitirá practicar las destrezas de lectura y audición, pero también las del oral y escrito en caso que decidamos intervenir en ellos. Y, según el tipo de programa o información que recibamos, podemos incorporar o aumentar nuestro conocimiento sobre la temática.

Los relacionados con la literatura dan la capacidad de descubrir lenguaje figurado, abstracto y escondido, con herramientas y estructuras que comparan, narran, describen, maximizan o explican sentimientos, situaciones o hechos. Incluso, pueden incorporar información veraz y/o histórica, permitiendo ampliar acerca de ese periodo de tiempo.Johan Fabián ha escrito sobre estos aspectos, ya que aprender una lengua, para él, es el medio para ver la riqueza de pueblos y culturas. Además, como menciona Rosalía, las lenguas tienen un soporte científico y cultural, que podemos aprender a través de la literatura.

Los libros de formación, finalmente, van a ayudar a desarrollar las capacidades cognitivas y emocionales necesarias en nuestra comunicación con otras personas, en un contexto y con altos niveles de expresión oral y/o escrita, con vocabulario y gramática adecuados y expresiones, locuciones…, en relación a lo que pretendemos expresar. Aunque Leticia se centra más en el ámbito literario, estoy de acuerdo con ella cuando menciona que se abre una puerta al conocimiento que toca áreas cognitivas y emocionales, de procesamiento de la información y lengua, junto a la sensibilidad existente en la transmisión e interacción de dicha información.

Creo que, cuanto más inmerso se esté en la lengua que pretendemos aprender, más posibilidades de éxito. Un profesor debe buscar el modo de practicar todas las destrezas, porque todas son relevantes.

Los tres aspectos mencionados (medios de comunicación, libros de literatura o libros de formación) permiten ampliar el conocimiento, pero necesitamos la práctica interactiva para hacerlo correctamente, ya que, como en cualquier ciencia, muchas veces también aprendemos a base de equivocarnos y por casualidad. Si estamos centrados en la lengua L2, ya sea por el input que recibimos, por los errores que cometemos, por las casualidades o por la práctica, aprenderemos más y mejor.

Dos temas que no he apreciado en mi escrito han sido explicados por Irina y Leticia. Irina menciona el mundo de la traducción. Cita que los idiomas son el puente que nos conecta a través de ella. Yo hice referencia a mejorar a nivel laboral, indicando opciones, pero sin darme cuenta de esta. Leticia ve el punto de vista de la evolución del pensamiento a través de la literatura, aspecto que no cité aún cuando hablé de la información veraz y/o histórica que se puede aprender a través de los escritos literarios.

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